Bodega Katxiña es homónimo de buen txakoli y mejor besugo, la base de todo buen menú en Orio.

La bodega Katxiña, representa la última creación de la familia Zendoia, una bodega ubicada en la ciudad ribereña de Orio donde el txakoli de la vivienda acompaña a varios de los mejores platos del pueblo vasco. El caldo de esta bodega, Katxiña Txakolina, contribuye el punto de chispa a todas y cada una de las comidas que se sirven en este enclave vasco, un vino de la tierra, que combina con perfección con los espléndidos platos de pescado a la brasa que podemos encontrar en este lugar.

El nombre de Katxiña es popular en todo Euskal Herria por su vínculo con el buen realizar culinario, un emprendimiento gastronómico, bajo el que podemos encontrar un asador, un lugar de comidas y una bodega, todos en la ciudad gipuzkoana de Orio. Si bien siempre y en todo momento es atrayente charlar de la familia Katxiña al terminado, el día de hoy nos vamos a centrar en el pequeño de la vivienda, en la Bodega Katxiña, un lugar de obligada visita para los fanaticos del vino y la buena cocina.

Información de la bodega Katxiña.

  • Especialidad: Pescados asados en la parrilla y Txakoli de la vivienda.
  • Web: http://www.bodegakatxina.com/es
  • Teléfono: 606 36 76 93
  • Correo electrónico: [email protected]
  • Aptitud comedor: 60 personas.
  • Aptitud acontecimientos: 400 personas.
  • Localización: Vecindario Ortzaika, 20, Orio, Gipuzkoa.

Orio, entre los pueblos a tomar en consideración en cualquier ruta gastronómica por las supones del País Vasco, nos da una extensa pluralidad de sitios de comidas y asadores. Una lista, entre la que podemos encontrar los 2 establecimientos de la familia Zendoia, Katxiña Erretegia y Katxiña Txakolina, asador y bodega respectivamente. Ubicado estratégicamente en la costa vasca, entre 2 de las capitales vascas, Bilbao y Donostia -San Sebastián, este lugar vasco representa una buenísima opción para todas y cada una esas personas que recorren nuestra costa en pos de buen pescado a costos confrontados.

Bodega Katxiña, la familia medra.

La familia Zendoia da un paso adelante con la incorporación a su oferta gastronómica de la Bodega Katxiña, un lugar en el que aparte de continuar con exactamente la misma línea de sus predecesores, nos sorprenden con unas lindas vistas y una vigilada decoración. Cada aspecto cuenta. Desde la Bodega Katxiña resaltan la tradición familiar ambiente al Txakoli y la parrilla, 2 de los pilares de este nuevo local gipuzkoano.

Y sucede que, Izaskun y también Iñaki Zendoia, hermanos y causantes de la Bodega Katxiña, apuntan que llevan mucho más de 34 años creando platos sobre las históricas brasas del asador Katxiña y observando como su aita (padre en euskera), tenía el sueño de anunciar el txakoli que generación tras generación se fué preparando de forma artesanal en el hogar. Dicho y hecho, parrilla y txakoli o lo que es exactamente lo mismo, lugar de comidas y bodega Katxiña.

Historia: El rio Oria, la arteria primordial del concejo gipuzkoano que aloja la bodega Katxina, se puede ver perfectamente desde el jardín del local que el día de hoy nos ocupa. Un espacio en el que viñedos, caseríos y el Oria forman una visión idílica. El ayuntamiento de Orio, fue otrora casa de pescadores de ballena, y sucede que los oriotarraz, de la misma otras múltiples decenas y decenas de pueblos vascos fueron enormes pescadores, un hecho, que hoy día prosiguen atestiguando los éxitos que la trainera del concejo logró.

Toda esta historia y tradición es la culpable de que hoy día hallemos en Orio de los mejores asadores de nuestra costa: Katxiña Erretegia (asador en euskera), el origen de la bodega que el día de hoy visitamos. El besugo es el rey de este concejo, de este modo lo revela la celebración que anualmente se festeja en la ciudad en honor a este pescado, un certamen en el que se escoge al mejor besugo de Orio, un premio, que el asador Katxiña ahora tiene en su palmarés, en este momento es el momento de la bodega Katxiña.

Tras mucho más de 34 años de éxitos y buenas críticas, tras brasear una cantidad enorme de besugos y pescados, el asador Katxiña creó su bodega, un local gastronómico en el que la alta calidad de su materia prima unido a la buena mano de su equipo humano da rincón a un templo gastronómico con mayúsculas.

Si bien nada debe ver con la gastronomía, dado que Orio sea el origen de individuos consagrados como el cantautor Benito Lertxundi o escultor Jorge Oteiza, nos enseña la fuerza con la que fluye la civilización vasca en el concejo.

Plan: Orio es tierra de pescadores y vinicultores, tierra de besugo y txakoli, un óptimo enclave para gozar de los encantos de la costa. La visita a una bodega de txakoli se hace prácticamente de carácter obligación, exactamente la misma la degustación de un óptimo besugo o pescado a la parrilla. La bodega Katxiña nos da un 2 en 1, visita a bodega y comida en un mismo espacio, idóneo para todas y cada una esas personas que no tienen un buen tiempo en su viaje, mucho más es imposible soliciar.

Especialidades: Si bien muchos son los platos que nos agradaron a lo largo de nuestra estancia, debemos resaltar la relevancia que el besugo y el txakoli tienen en este lugar vasco, ámbas especialidades de la vivienda. Bisigua en euskera, besugo a fin de que nos entendáis, viene acompañado por ajos, guindilla, aceite y vinagre, como toda la vida, fácil y especial. Al tiempo que el txakoli madurado en las vids que cubren la bodega consigue la tan conocida txinparta que proporciona el txakoli gipuzkoano debido al carbónico, 2 modelos habituales del pueblo que nos acoge.

Edificio: Bello, muy elegante y práctico, de este modo es el nuevo templo de la gastronomía de la familia Zendoia. Es tal la hermosura del ambiente y de la edificación de la Bodega Katxiña, que se convirtió en entre los sitios de comidas mucho más demandados para festejar acontecimientos. La composición que nos recuerda en líneas en general a las edificaciones propias de nuestro pueblo, los baserris (caseríos en euskera). Una edificación donde los materiales nobles como la madera, el metal y la piedra destacan sobre el resto. Un enclave moderno en el que la civilización vasca tiene enorme presencia.

Katxiña Txakolina: El txakoli, el enorme vino blanco vasco, anteriormente elaborado en nuestros baserris de manera artesanal y casera, se ha profesionalizado hasta llegar a oídos de todo buen vinícola de nivel en todo el mundo. La pluralidad Hondarribi Zuri, la reina de todos y cada uno de los viñedos de Txakoli, es de nuevo la personaje principal. Esta cepa introducida por cristianos de europa en el País Vasco, tiene su origen en la edad media, una pluralidad, que ha conocido amoldarse a nuestra tierra y que ha mutado para apropiarse de unas peculiaridades únicas, indudablemente la pluralidad autóctona de vid de País Vasco mucho más famosa para nuestros visitantes.

La Bodega Katxiña está experta en este género de vino blanco, una bodega que fue estrenada en el mes de julio del 2016 al lado de las 8 hectáreas de viñedos que le cubren. Un pequeño espacio que se alimenta de la climatología y la tierra de las laderas del Oria para darnos un caldo de calidad (katxiña Txakolina) a un precio razonable, 12,50€. Tuvimos la fortuna de poder conocer la bodega Katxina al lado de Iñaki, responsable y dueño del lugar, persona, que aparte de comentarnos las virtudes de las tecnologías aplicadas al planeta vinícola repaso las peculiaridades mucho más conocidas de su txakoli. Según los especialistas, el txakoli Katxiña, de color amarillo pálido y con aromas intensos y frutales, es freso en boca, a nuestro enteder, es un txakoli con bastante gusto y de simple ingesta, arriesgado. Al catarlo de forma directa de las barricas, nos llamó la atención la temperatura donde sigue, cerca de los 7 grados, bastante frio.

Experiencia: Dejamos lo bueno para el desenlace, nuestra experiencia gastronómica en la bodega Katxiña. Nos aproximamos hasta este lugar oriotarra tras un día de senderismo entre Ulia y Pasaia, una ruta familiar que recorre la costa gipuzkoana a lo largo de casi todo el paseo.

Llegamos a Katxiña al atardecer, el ámbito de la boda que se se encontraba festejando en el piso de arriba se apreciaba desde el estacionamiento, eso sí, una vez dentro, ni nos enteramos de la boda, estábamos apartados a la perfección, insonorizados, idóneo para gozar apaciblemente del besugo a la brasa que nos aguardaba. Nuestra mesa estaba en un del costado del comedor, con vistas al exterior, buena separación entre mesas y mejor atención.

Nos decantamos por entrantes para comunicar (ventresca, gambas a la plancha y croquetas), 2 besugos para comunicar como plato fuerte y un óptimo postre casero para acabar.

Todo ello, maridado con el txakoli de la vivienda, como no. Si bien todos y cada uno de los platos nos arrancaron una sonrisa de la cara, el besugo se llevó el premio, se encontraba sencillamente maravilloso, eso sí, el primero de quizás pecaba de bastante vinagre.

Los postres caseros, estaban buenísimos, de todos resaltamos la torrija y la tarta de queso. Un menú muy extenso con el que nos divertimos como pequeños.

Precio: 50€ per cápita. Un precio muy competitivo si tenemos en consideración la calidad de cada mordisco que nos llevamos a la boca.

TurismoVasco Tiketa: Como reconocimiento al buen realizar gastronómico de la Bodega Katxiña, les entregamos nuestra acreditación turística «TurismoVasco Tiketa». Un adhesivo a través de el que dejamos clara nuestra apuesta por este lugar.

La bodega Katxiña nos ha brindado una experiencia sorpréndete entre viñedos, un pequeño txoko gastronómico que aconsejamos a ojos cerrados y al que volveremos sin ningún género de dudas. On egin!

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