¿Llega el fin de semana y todavía no tienes proyectos? En el artículo hemos preparado una pequeña guía de sendas y destinos turísticos que van a dejar con la boca abierta aun al viajero mucho más experimentado. Si no te lo terminas de opinar, ¡sigue leyendo y compruébalo tú mismo!

1. Bosque de Secuoyas de Cabezón

Inmediaciones de Cabezón de la Sal. Este espacio protegido tiene una extensión de 2,46 hectáreas, en las que se dividen 848 secuoyas de aproximadamente 40 metros de altura. Fueron plantadas a lo largo de la temporada del franquismo para el abastecimiento industrial, dado que eran árboles que medraban a gran velocidad y su madera contribuía a no depender de materias primas del exterior.

Sin embargo, jamás se llegaron a talar. Pero merced a este cambio de planes, tenemos la oportunidad de contemplar magníficos ejemplares de esta especie sin necesidad de desplazarnos hasta el Sequoia National Park de California, USA.

Fuente: serdio (Wikipedia)

Si bien es verdad que los colores de este paraje muestran mayor viveza durante los meses de otoño, cualquier época del año puede ser la ocasión ideal para acercarte hasta aquí. En lo que se refiere al nivel de la contrariedad de la ruta, no tendrás ninguna pega: este trayecto es corto y con poca pendiente.

Pasea entre estos gigantes de hoja perenne, sácales fotos desde ángulos auténticos y si te animas, regálales un abrazo al estilo Jared Leto. Ojo, desde aquí te informamos de que precisarás la ayuda de dos personas como mínimo para rodear su perímetro, puesto que tiene unas dimensiones de dos metros. 

2. Desfiladero de la Hermida

Puede presumir de ser el más largo de España. Por su interior discurren las aguas del río Deva, protegido por paredes escarpadas de color grisáceo. Tiene múltiples miradores, pero entre los más destacables es el de Santa Catalina. Si te asomas, vas a tener vistas al tramo mucho más profundo de la garganta de La Hermida, con los Picos de Europa de fondo. Aparte, a un lado de este balcón se encuentran las ruinas de la Bolera de los Moriscos, una fortaleza del siglo VIII. Y si tienes suerte, también podrás ser testigo del vuelo hipnótico de los quebrantahuesos. 

Para explotar (aún mucho más) tu visita, te proponemos una ruta especial para llevar a cabo en familia: la Senda Mitológica del Monte Hozarco, en Peñarrubia. Allí te esperan quince esculturas de individuos mágicos sacados de las leyendas cántabras. Vas a poder entrar a esta zona a través de una carretera cercana a Piñeres.

Fuente: Turismo de Cantabria

3. Vega de Pas

Podría ser de manera perfecta una representación del ‘lugar idílico’ o ‘locus amoenus’ al que se referían autores como Virgilio o Garcilaso de la Vega. Ubicada al sureste de Cantabria y en la frontera con Burgos, esta aldea forma parte de «las tres villas pasiegas» junto a San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera.

Es de parada obligatoria para quienes quieran entender la arquitectura rural construida en piedra que dio pie al modo de vida de la zona. Uno de sus elementos más simbólicos es la cabaña, usada por los pasiegos para la trashumancia. Y comentando de tradiciones, ¡no se te ocurra marcharte sin degustar los sobaos y quesadas!

Nuestra recomendación es que empieces el tour desde la Plaza del Doctor Madrazo. En un extremo hallarás la Iglesia de Nuestra Señora de la Vega (con su crucería gótica estrellada y una espadaña decorada con un reloj). Más adelante está el sanatorio del Doctor Madrazo y la Ermita de San Antonio reconvertida en museo

Fuente: Turismo de Cantabria

4. Nacimiento del Ebro en Fontibre

Al revés de lo que se cree y según el rigor geográfico, el origen primordial de estas aguas es el río Híjar, un manantial emplazado a prácticamente 900 metros de altitud en el concejo de Fraternidad de Campoo de Suso. Aun así, deja que te contemos más sobre este paisaje. 

Cercada por frondosos chopos y fresnos, la Fuentona de Fontibre es un remanso de paz y de silencio. Lo custodia la Virgen del Pilar, cuya estatua se erige sobre una columna de piedra donde aparecen los escudos de todas las provincias que atraviesa el río Ebro hasta su desembocadura. Si tienes la opción, pásate por el Centro de interpretación del río Ebro a fin de que te posibiliten mucho más información. 

5. Costa Quebrada

Tiene como punto de comienzo la Península de la Magdalena santanderense, y acaba en la playa de Cuchía, en Miengo. Un ambiente en pleno contacto con la naturaleza salvaje compuesta por este conjunto de acantilados y formaciones geológicas.

Entre todos los lugares que constituyen sus 20 km de extensión por la costa, no te puede faltar un recorrido por la playa de Valdearenas (una parte del parque Natural de las Dunas de Liencres), la playa de Covachos o la playa de la Arnía, a donde los visitantes suelen ir para disfrutar de unas vistas panóramicas impresionantes.

Fuente: Portal web del Parque Geológico de Costa Quebrada

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