Restaurantes

Una cocina personal y cambiante de inspiración diaria en Donostia

Oraitz García

Josi Echeverría es una de esas personas que han sido y son fundamentales en el trabajo diario y en el éxito de la
Sabores del proyecto, una persona que trabaja y apoya la causa desde el primer día y cocina miles y miles de raciones de comida decente en Chios, Atenas y Lesbos. Como buen cocinero también le gusta la buena comida y así me recordó que en la esquina entre las calles Secundino Esnaola y Segundo Izpizua hay un pequeño tesoro gastronómico, el
Eguzki Bistro-Bar, que es una verdadera experiencia gastronómica.

Jon Bizarro es el artista culinario detrás de la estufa.
Todos los días sale el sol en Eguzki, lleva delantal y da rienda suelta a tu inspiración. Cada día es diferente, como tu cocina. Una cocina que se inspira en lo que Jon tiene en la mano ese día, quedarse frente al fogón es un desafío diario, porque sabes qué delicias en miniatura saldrán de la mente de este gran chef. Es una cocina divertida, atrevida y lúdica, con propuestas y juegos de ingredientes que sorprenden y fascinan, que son una experiencia para nuestros paladares. Es una cocina muy personal y totalmente libre, de muchos quilates, con excelentes elaboraciones y donde el producto de temporada es la clave, una de las bases sobre las que se asienta la propuesta culinaria del Eguzki Bistro-Bar. Una experiencia gastronómica en la que tienes que dar rienda suelta a Jon para que te seduzca con sus pequeñas obras de arte culinarias.

  • Dirección
    Según Esnaola 44

  • Comedor
    1 por 24 personas

  • Cerca
    Domingo por la tarde

  • Precios
    Brochetas 3-4 € Menú 28 €

Así lo hicimos.
Nos conocimos un miércoles al mediodía Josi; mi padre, Peio García Amiano, y que ese signo de disfrutar con los pinchos que nacen en la mente de ese inquieto cocinero que es Jon Bizarro. Una cerveza muy bien servida mientras esperábamos a que Jon preparara los kebabs del día. El propio chef actuó como camarero y fue quien presentó y explicó los kebabs uno por uno.

Comenzamos el
fiesta con una patata gratinada que llegaba acompañada de un velo Panceta ibérica de bellota rellena y adobada, yema deshidratada y crema de bacon muy fina. Pura potencia en el paladar. Un bocado en el que los ingredientes se combinaron a la perfección, un comienzo que subió mucho el listón. Le siguió una brocheta especial, una vieira con servilleta de queso, clara de huevo, mojo picón y all i oli. Una brocheta donde inicialmente nos sorprendió el conjunto de ingredientes, porque creo que es la primera vez que veo vieiras combinadas con queso, una masa curiosa y deliciosa, especial, sabor a
gran audacia y nivel culinario de Eguzki.

La siguiente propuesta fue su ‘Roca de mar’, un pulpo braseado acompañado de patatas, tinta de sepia al aceite y palomitas, sí, leíste bien, palomitas. Nos sorprendió mirar el pincho, pero debo confesar que es una gran combinación de sabores, le dan un toque divertido al pincho. Empezando por un sabroso pulpo preparado al punto, nos encontramos frente a una excelente brocheta, una forma diferente de disfrutar de un buen pulpo.

Si nos sorprendió gratamente el pulpo, ¿qué pasa con la brocheta de calamares? Otro conjunto de sabores sorprendente y muy agradable. Era un calamar relleno de morcilla, morcilla de Baiona que viene en lata, sobre crema de verduras, muesli y bolitas de tomate. La combinación de calamar y morcilla es excelente, un lujo para el paladar, una maravilla del pincho.

Terminamos con un trozo de carrillera que se acompañó de salsa de mango y curry, el fondo oscuro de la carne y Pedro Ximénez. Un pincho sabroso, lleno de sabor, con mucha potencia y eso fue un lujo para nuestro paladar. Una mejilla en su punto perfecto, con el toque dulce del mango y una salsa de lo que suelo describir como tomar pan y remojar.

A partir de ahí, la inspiración del chef es la reina, aunque en la barra siempre encontraremos excelentes brochetas de sardinas, tanto ahumadas como en salmuera. La sardina ahumada se prepara junto con una crema de ají y huevos de tomate; y el vinagre viene con claras de huevo, todos los aceites, fresas y salsa teriyaki. Aunque una de sus grandes apuestas son las ostras que podemos degustar al natural, con limón o alga wakame, un toque picante y huevos de trucha.

Junto a la entrada hay estanterías repletas de los productos con los que suele trabajar para llevarlos a casa, como la cigüeña de trigo de Sandro Dessi, el ibérico de Montaraz, los patés, las conservas de la Ría de Santoña o los espárragos de Viuda de Cayo, una gran selección de buenos productos.
Un pequeño tesoro gastronómico, este es Eguzki Bistro-Bar, donde sale el sol todos los días.

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