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El misterio de Mirinda


Maravilloso, asombroso, magnífico, soberbio, grandioso, estupendo, fenomenal, formidable, portentoso … Todos estos adjetivos se traducen al esperanto como «mirinda», una palabra fetén que para muchos de ustedes estará indisolublemente asociada a una mítica marca de soft bebidas que iniciaron la pana en España durante los años 60 y 70.

Se ha escrito mucho sobre Mirinda, casi tanto como se ha anhelado su inclasificable sabor a naranja y limón. Aquí hemos sido huérfanos de Mirinda durante décadas, a pesar de que este nombre comercial sigue vivo y coleando en América Latina y en muchos otros países del mundo donde aún existe. Hay Mirinda de México a Malasia a través de Rusia, China, Egipto, Israel, Nueva Zelanda, Polonia o Brasil. En todos estos lugares es simplemente una de las marcas pertenecientes a PepsiCo (como Kas, por ejemplo) y se vende en diferentes sabores como fresa, manzana, uva, piña, mandarina, guaraná o pomelo, sin olvidar la clásica naranja y limón. Las dos últimas eran las únicas variantes conocidas en España además de la tónica Mirinda, que fue lanzada en 1965 para consumir sola o como ingrediente en cócteles.

Detalle de un anuncio de Mirinda tonic, 1967. / Ana Vega

¿Por qué Mirinda desapareció en España y no en otros lugares? Simplemente por estrategia comercial: mientras Coca Cola introducía Fanta como su estándar en cuanto a refrescos de naranja, en nuestro país ya existían otros productos comparables como Trinaranjus, Kas o Schuss. PepsiCo, el eterno rival de Coca Cola, había entrado en el mismo campo de juego con Mirinda, una marca que venció al cobre contra todas las demás burbujas cítricas hasta 1992, cuando la empresa matriz también adquirió Kas de Vitoria. Dos marcas, dos refrescos similares. Ante el dilema, Pepsi prefirió apostar por el de mayor implantación, que no era otro que Kas. Mirinda abandonó el panorama español para dar paso a su excompetidor, pero la empresa no la abandonó. Al contrario, se convirtió en su emblema en el resto del mundo. Por eso puedes encontrar a Mirinda en los supermercados extranjeros (vale, también en algunas Canarias o en las grandes ciudades) y no en tu barrio.

Anuncio de Mirinda, 1968.
Anuncio de Mirinda, 1968. / Toda la colección

Más interesante es la historia de origen de Mirinda. En la mayoría de las fuentes de Internet que tratan el tema, incluida Wikipedia, se dice que Pepsi compró Mirinda en 1970 a un propietario español desconocido. ¿Qué hay de cierto en eso? Poco, en realidad. Mirinda es genuinamente española ya que fue aquí donde se registró por primera vez como nombre comercial, pero no hay nada que indique que fue inventado por un esperantista anónimo y sufrido por mucho tiempo sino directamente por la American Pepsi Cola Company, que es lo que dice la compañía. Fue convocado cuando aplicó oficialmente el 31 de enero de 1957 el registro de las marcas 316.448 y 316.449. Como se indica en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial, ambos se distinguieron por el mismo logotipo gráfico: una gran M mayúscula verde con la palabra «Mirinda» sobreimpresa en blanco. Una marca se utilizaría para designar los «jarabes y sus concentrados para su uso en la fabricación de bebidas carbonatadas no alcohólicas» y la otra, por si acaso, cubriría todos los tipos de bebidas carbonatadas no alcohólicas.

La Oficina Española de Patentes y Marcas aprobó la solicitud 316.448 el 23 de mayo de 1957, por lo que a partir de ese momento Mirinda fue una realidad. Ningún supuesto inventor original aparece en ningún documento, y mucho menos ningún otro producto alimenticio anteriormente llamado ‘Mirinda’. La misma empresa Pepsi Cola había registrado el uso de su nombre y logotipo en España a finales de 1956, así que, como ves, lo primero que hicieron después de aterrizar fue crear Mirinda. Sin embargo, la empresa tardó un tiempo en llevar la gaseosa al mercado y en 1959 volvió a solicitar otra marca relacionada, 344.475, con la que esta vez la palabra Mirinda quedaría registrada textualmente y no solo un dibujo.

La marca triunfó realmente a mediados de los 60, cuando inundó las tiendas españolas en formato botella o lata de cristal y con una potente campaña publicitaria que incluía promociones musicales (LP de los grandes éxitos del momento a cambio de mayúsculas) e infantiles, como abonos. a la revista Super Mortadelo. ¡Qué tiempos! El misterio de Mirinda se ha resuelto parcialmente, pero aún no sabemos a quién en Pepsi se le ocurrió la idea de usar el esperanto para nombrar un refresco …

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