Wuyutsu taiwanés, myeongran jeot coreano, karasumi japonés o batarekh egipcio. Todos parecen un plato exótico que podemos probar en el restaurante de moda para el que acabamos de reservar mesa. Y por supuesto, una vez que vayas al lugar, tienes que probarlo compartiéndolo también por si el experimento resulta ser una rana.

La cosa varía si hablamos del corcón, un pez despreciado en la costa vasca y siempre asociado a la suciedad. No es habitual encontrarlo en pescaderías y menos aún ofrecerlo como plato fuerte de un menú. Para cambiar esta mentalidad y afrontar las reticencias, la UPV / EHU trabajó durante tres años y medio en el proyecto Akura, «un plan para desarrollar un sistema sostenible de cría en cautividad de muebles».

La Stazione Marittima Plentzia PiE acogió hoy una degustación de estos pescados a cargo del chef guipuzcoano Andoni Txintxila con el objetivo de «hacerlos prestigiosos como especie de consumo humano». Un trabajo que requerirá tiempo y mucha pedagogía, porque dada su tendencia a alimentarse en zonas sucias de los puertos, los muebles o corcones son peces con mala fama en el imaginario popular.

Calidad nutricional «muy alta»

Los análisis realizados, según Akura, «indican que su contenido de grasa en el músculo es elevado, característica del pescado azul». «La calidad nutricional de su carne es muy alta», confirman. El objetivo del proyecto es «consolidar la viabilidad técnica» y obtener piezas de «un kilogramo» mediante un proceso de cultivo y engorde sostenible.

La acuicultura, conjunto de actividades, técnicas y conocimientos sobre la cría de especies acuáticas, es una vía de futuro para generar nueva actividad económica y empleo en el País Vasco. Investigadores de los grupos BCTA (Biología Celular en Toxicología Animal) e IBeA (Ikerketa eta Berrikuntza Analitikoa) de la UPV / EHU, Gaiker, Kardala e Ikaslan formaron parte del proyecto Akura

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