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Las insolvencias comerciales comienzan a aflorar en otoño y se dispararán en 2021


Se puede decir que las empresas, dada la gravedad de la situación económica, se encuentran en una especie de estado de hibernación. Las distintas medidas adoptadas por el Gobierno, como los expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), avales públicos vinculados a préstamos con deficiencias para amortización de hasta un año, además de la moratoria concursal vigente hasta el 31 de diciembre, que implica que no existe No hay obligación de declararse en concurso de acreedores este año, aunque se cumplan las condiciones para ello, representan un paréntesis que favorece su supervivencia.

De hecho, según cifras de la consultora Solunion, en el primer semestre de 2020, a pesar de la gravedad de la que ya es la peor crisis del siglo pasado, las insolvencias empresariales cayeron un 25% interanual.

Pero esta situación tiene una fecha de caducidad cada vez más cercana y los expertos advierten que las quiebras y quiebras pueden comenzar a aumentar a partir de esta caída.

Es la convocatoria, por ejemplo, lanzada por la Asociación de Autónomos, que recuerda que se han otorgado algunos préstamos con garantía del Estado con faltas de seis meses, plazo que estaría a punto de cumplirse en octubre para algunos prestatarios. .

Además, desde Solunion, su director corporativo de riesgos, información y siniestros, Enrique Cuadra, explica que a partir de junio ya se observa un aumento de las insolvencias empresariales, «con una especial aceleración en el mes de agosto». Según sus previsiones, a finales de este año, a pesar de las medidas adoptadas, crecerán un 10% respecto a las cifras de 2019.

Las estimaciones proporcionadas por las fuentes de Crédito y Fianza son peores: adelantan un crecimiento de los problemas de solvencia de las empresas españolas del 30% en 2020, por encima del 26% que prevén que aumentarán a escala global, debido a la composición sectorial de la economía doméstica, en la que dominan las actividades más expuestas al covid-19 y más vulnerables a las medidas de distancia social que se espera continúen vigentes.

Insolvencias sumergidas

Aunque esto no tiene por qué implicar que las quiebras aumenten en la misma dimensión. Esta semana, en la presentación del Atlas Concursal del Registro de Economistas Forenses (Refor), su secretario técnico, Alberto Velasco, explicó que el número de concursos de este año puede cerrar en niveles muy similares a los del pasado en el medio ambiente. de los 4.400. Y esta circunstancia puede ser coherente con un aumento de las deudas incobrables. Esto se debe a que uno de los elementos diferenciadores de España respecto al resto de países es que son muchas las quiebras que se resuelven en la economía sumergida: se baja la persiana y adiós, fenómeno que ya se está observando en un gran número parte de las calles de toda España.

La evidencia que informa que esto es recurrente radica en que el año pasado Fogasa tuvo que atender 6.400 pagos, una cifra un 40% superior al número de concursos que se declararon. De esta forma, el presidente de Refor, Alfred Albiol, insiste en que en este ejercicio 2020 «subirán las insolvencias, pero no las quiebras».

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, anticipó el pasado mes de mayo que las quiebras aumentarán un 31% en 2020 y un 140% en 2021, lo que supondría llegar a 50.000 el próximo año, cifra que la Refor considera inmanejable por los tribunales, que es por eso afirman que estas podrían ser las cifras que llegarían a las insolvencias entendidas en un sentido amplio, tanto las que pasan por los tribunales como las que se resuelven en privado.

Advertencias del FMI

Sin establecer un plazo concreto sobre cuándo las quiebras de empresas pueden convertirse en un problema grave, el Fondo Monetario Internacional emitió una advertencia y un consejo para España esta semana: “Es necesario fortalecer los marcos de resolución de la deuda privada para dar respuesta al aumento esperado de casos de insolvencia ”. Y mencionó como sugerencia la de intensificar los incentivos para promover la reestructuración de la deuda -que normalmente se refiere a extender los plazos de amortización o amortización de principal-, incluyendo a las pequeñas y medianas empresas -que tienden a tener menos margen de maniobra. -. Con ello se cumplirían dos objetivos: la protección del tejido productivo y, también, el de ordenar el impacto que éste pueda tener tanto en el sistema bancario como en las cuentas públicas.

Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas, señala que la virulencia con la que emerjan los problemas de supervivencia de las empresas dependerá de la forma en que se implementen las ayudas europeas u otras medidas nacionales de apoyo a sectores específicos. Muchas áreas exigen que se amplíen las garantías, por ejemplo.

Pero Alberto Velasco enfatiza que el próximo año se pueden desencadenar quiebras y pone en el punto de mira los más de 9.000 procesos que tuvieron lugar en 2013, tras la crisis financiera de 2008 y la deuda soberana de 2011 y en contraste con entonces, cuando la incidencia de La crisis se notó con cierta demora en las quiebras empresariales, esta vez, en sus palabras, las consecuencias pueden ser “más rápidas o más instantáneas y la curva de quiebras puede que ya suba. en el año 2021 ».

Diferencias por sectores

Según Albiol, en el primer trimestre de 2021, las insolvencias comenzarán a notarse especialmente en empresas del sector servicios, en turismo y autónomos. Aunque retrasa el pico de la ola de crecimiento concursal al segundo trimestre de 2021, cuando se completará el primer año de las líneas públicas de garantías vinculadas a préstamos con deficiencias de hasta un año.

Para Enrique Cuadra, en 2021 las insolvencias en España podrían crecer un 20% después de haber aumentado un 10% este año.

Aunque la incidencia por sectores será diferente. Según Cuadra, en el último trimestre de este 2020, las insolvencias se concentrarán en los sectores más vinculados al consumo interno, como hoteles, servicios no financieros y distribución no alimentaria. Progresivamente se irán sumando el sector de la construcción, los mayoristas de productos electrónicos y también el sector del papel. Además, en su opinión, como la crisis es global, las empresas exportadoras, aunque serán más resistentes a la situación actual, también experimentarán dificultades en 2021. Las actividades más resistentes serán la alimentación, la distribución y la farmacia.

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