Una cocina de calidad y divertida que invita a probar diferentes propuestas

Oraitz García

Disfruto hablando con la gente en los bares y restaurantes que visito para conocer más sobre el motivo de su proyecto y la historia y la historia del establecimiento. Siempre hay una pregunta que me gusta hacerte: ¿cómo definirías tu cocina? En todos estos años he aprendido mucho sobre este mundo a través de los ojos y visiones culinarias de cada una de las personas a las que les pregunté.

Le hice la misma pregunta a Javi Mendo cuando hablamos de el
Restaurante Lavie, que dirige magistralmente junto a su socia Lorena Carro. Y su respuesta me pareció la más sencilla y maravillosa:
«Nuestra cocina es una cocina para hacer feliz a la gente». Fuera de todos los temas, desde la cocina tradicional o la cocina de autor o la cocina moderna o la cocina internacional, en Lavie ejecutan una mezcla de todo eso. Una cocina inquieta, que refleja los gustos de Lorena y Javi, en la que les encanta probar, conocer nuevos productos y técnicas, proponer nuevas propuestas, creaciones culinarias en sus menús. Una cocina donde ellos o el comensal intentan no aburrirse,
diversión y calidadEs, ante todo, un producto especialmente seleccionado que luego es mimado y cuidado en la estufa y parrilla de Lavie. Una cocina de calidad y asequible.

Precios

  • Dirección
    Estación 14

  • Teléfono
    943324861

  • Comedor
    1 para 90 personas

  • Cerca
    lunes

  • Papel
    30-40 € /

  • Lingote
    de hígado 16 €

  • canelones
    carpaccio de solomillo 15 €

  • Curry
    de gambas 16 €

  • Filete de ternera
    Estilo japonés 40 € -kg

  • Costillas
    cerdo con teriyaki 16 €

  • Piernas
    y colinas 14 €

  • Torrija
    con helado de vainilla 5 €

Hay una canción de mi admirado Joaquín Sabina, ‘Peces de Ciudad’, en la que el cantante recomienda «que en el lugar donde eras feliz, no intentes volver» y aun admirándolo debo confesar que no sigo. su recomendación, porque me gusta volver a los lugares donde he sido feliz, especialmente aquellos donde he encontrado la felicidad.
He estado en Lavie dos veces y las dos veces he sido feliz, muy feliz.Los dos con mi querido amigo Haitz, un gran gourmet cuyos consejos sigo al pie de la letra, como Lavie, donde me llevó hace casi tres años.

En sus casi seis años de carrera, Javi y Lorena dieron un paso más al convertir
Lavie en un restaurante histórico. Nos sentamos en ese comedor que está cuidado hasta el más mínimo detalle dispuestos a rendirnos un homenaje. Cogimos el menú y Haitz me dijo que la barra de foie caramelizado era casi imprescindible y como lo que dice va a misa para mí, decidimos empezar. Y sí, es espectacular, un foie casero que una vez hecho recibe esa forma de lingote que gana en presencia del plato. Además, para rematar, caramelizan la superficie con azúcar y soplete, dándole un maravilloso toque dulce. El acompañamiento, en nuestra visita, fue en puntos de mango, aunque suele variar. No podríamos haber empezado mejor.

Seguimos con un plato que nos llamó la atención cuando lo leímos en la carta: canelones de solomillo de carpaccio con setas y hojuelas de foie.
Empecemos por un fino y sabroso carpaccio de solomillo de ternera, una delicia, que equivale a la pasta de canelones, que luego se rellena de setas salteadas con ajo y cebolla, setas que varían según la temporada y se rematan con la piel del mismo foie casero. Un auténtico manjar, tres productos que maridan a la perfección y son un deleite en la boca.

Un plato que no es normal encontrar en un restaurante, un guiso de por vida como
piernas y hocico ternera guisada de forma tradicional. Un plato meloso, con su gelatina, su poder de sabor, un plato que nos encantó y que va con un huevo de gallina de corral y esa salsa que se hace a base de pan y salsas, lógicamente no dejamos rastro. Si eres un amante de los despojos, este plato no te defraudará.

Finalmente, la chuleta nos tentó, pero al final optamos por la
Entrecot ‘Japonés’. Una carne de excelente calidad, cuya característica es su mayor infiltración, una carne con mucho sabor, esta mayor infiltración la hace fácil de comer, tierna. Una carne que nos asombró y que acompañamos con patatas fritas y pimientos caseros. Una elección muy interesante.

De postre, Haitz habló con claridad, la tostada francesa caramelizada con helado de vainilla. No le contradije, habría sido menos, porque tenía razón otra vez. Una torrija que hacen con un buen brioche. Sigue los pasos de la receta tradicional para hacer una buena torrija y el resultado es espectacular, un auténtico vicio. Una torrija que acaba caramelizándose y acompañada de helado de vainilla. Un postre diez, un postre que te encantará, ni mucho menos.

Para una tercera visita me quedé en el tintero
camarones al curry o el costillas de cerdo con teriyaki. Porque volveré a Lavie, volveré al lugar donde ya he sido feliz. ¡Al principio!

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