La esperada lluvia de las últimas horas ha provocado la explosión de los cogollos de las hayas y ha llenado nuestros bosques de un color ácido, brillante y fosforoso. Es el color de moda según los influencers que lo entienden. Está claro que la naturaleza quiere marcar tendencia entre las miles de personas que han buscado en ella un lugar de escape ante la difícil situación de los últimos meses.

Si bien las restricciones no nos permiten ir a esos rincones favoritos, nos han facilitado descubrir a muchos otros que están allí, a un paso de casa. No hay mal que por el bien no venga y esta vez la crisis de salud ha ‘animado’ a muchos de nosotros a practicar deportes y aprender sobre los tesoros naturales que nos rodean. Una buena opción, sana y enriquecedora por decir lo mínimo. Además, nos permitió liberarnos del estrés y cargarnos de energía positiva. Leitzalarrea es un entorno perfecto para experimentar estas sensaciones. El canto de los pájaros, el susurro de un arroyo, el silbido del viento mezclado con el sonido de los cascabeles son parte de la banda sonora de la salida que nos conducirá. de Ixkiar a Mandoegi después de visitar la cima de Urepel, desde donde podemos ver nuestro tercer objetivo de este viaje: Altzegi.

Mandoegi (1.046 m) es un pico que pasa desapercibido para muchos, pero que se convierte en un hermoso balcón desde donde se puede disfrutar de unas magníficas vistas de los valles de Urumea por un lado y los del río Leitzaran por el otro.

Mandoegi se ubica en la línea conocida como Adarra / Mandoegi y está rodeada de montañas como Ipuliño, Altzegi y Urepel, entre otras, siendo este último el punto más alto. La línea principal del macizo Adarra / Mandoegi comienza en Hernani, subiendo al sur los picos de Oindi (548 m.), Aballarri (642 m.) Y la conocida Adarra (819 m.), As Mendikat recoge. Desde Oindo (785 m.), Cerrando el valle de leitzaran al N, se dirige al SE por Zaburu (781 m.), Azketa (835 m.) Y Etzala 813 m.) Para conectar con la muga con Navarra en el collado alargado de Leuneta (887 metros). En este punto se conectan otros dos grupos montañosos, el que se eleva desde el N pasando por la cumbre de Garagartza (674 m.) Y el que se une al NE desde Arano, que se ubica en un balcón sobre el valle de Urumea, siendo conocido por ser el único pueblo de Navarra desde el que se puede ver el mar.

Información

Acceso:

Para llegar desde Donostia, coger la A-15. Una vez en Leitza, diríjase a Plazaola para continuar hacia Leitzalarrea hasta Ixkibar.

Programa:

La caminata desde Ixkibar hasta los tres picos dura unas cinco horas de forma pausada. Posibilidad de hacer solo el tour Urepely Mandoegi.

Distancia:

13,2 kilometros

Pendiente positiva:

821 metros

Severidad promedio:

3

Dificultades de orientación:

4

Dificultad del terreno:

3

Esfuerzo necesario:

4

Desde Leuneta (887 m.), La línea de demarcación atraviesa el valle de Goizueta y continúa en dirección S por Baratzazarreta (986 m.), Mandoegi (1.046 m.), Urepel (1.059 m.) Para finalizar en Altzegi (1.015 m.) .) m ..).). Estos tres últimos picos son los únicos de todo el macizo que superan los 1.000 metros de altitud. A continuación, el valle de Leitzalarrea separa y diferencia el macizo del monte Eguzkizko muinoa (1.083 m) que se eleva sobre Leitza.

Otra de las bellezas de este cordón es su parque megalítico con abundantes menhires, dólmenes, túmulos y cromlechs.

De Leitzalarrea

Una opción muy interesante es acceder al parque Ixkibar de Leitzalarrea (650 m.) Y acceder a Mandoegi. Aparcamos en la localidad de Ixkibar y seguimos la pista que a la derecha nos acerca a una caseta blanca donde suele pastar un buen número de vacas con chupones. Seguimos la pista y volvemos a elegir el camino de la derecha, que nos lleva lentamente a la cima. Podemos disfrutar de unas magníficas vistas de los hayedos que pueblan los alrededores. Encontramos otra cabaña al pie de la pista, en este caso de piedra rojiza.

Seguimos la pista hasta llegar a un hayedo que cruzamos y nos encontramos paralelos a Altzegi. Poco a poco continuamos con nuestro paseo, que nos acerca al lado de Urepel (1.056 m.), Hasta llegar a su cumbre. Los senderos que diariamente recorren yeguas, vacas y ovejas para disfrutar de los pastos de la zona nos acercan al antiguo hito, y como en la otra opción, nos llevan a Mandoegi siguiendo el mismo camino.

La niebla cubría la línea de Adarra sobre el valle de Leitzaran.
La niebla cubría la línea de Adarra sobre el valle de Leitzaran. / De rodillas

Una vez en la cima, vemos decenas de picos ante nuestros ojos que llenan el hermoso cuadro que se nos presenta. En el horizonte, en días de buen tiempo es difícil concluir la lista de los nombres de los picos que se pueden ver a lo lejos: Aiako Harria, Pirineos (con buen tiempo se puede ver la Mesa de los Reyes Magos), Malloak , Aizkorri, Anboto, Udalaitz, Izarraitz, Hernio … A nuestros pies, un buen número de reses, procedentes de los pueblos de Goizueta y Arano, disfrutan de los ricos pastos. El regreso se hará por donde venimos para luego subir a Altzegi (1.016 m.) Siguiendo la alambrada de púas. Una vez allí, bajaremos al aparcamiento de Ixkibar entre hayas trasmochadas centenarias.

Abetos blancos enormes

Muy cerca del parque de Ixkibar y debidamente señalizado, hay un interesante bosque de abetos de Izaieta. Especie introducida hacia 1832 por los Leitzarra, quienes según el panel que los identifica, debieron plantar diez árboles nuevos por cada uno que fue talado. Al parecer, según los datos recogidos en los libros del ayuntamiento de Leitza, anteriormente, en 1763 y 1830, se realizaron varios intentos de plantar árboles de esta especie en la zona de Ordeda. Estos dos primeros intentos fallidos no desanimaron a los Leitzarra que se repitieron en 1832 y luego sí, lograron ver crecer varios ejemplares que ocupaban 2,5 hectáreas en Leitzalarrea.

Por otro lado, una leyenda popular que circula entre los ancianos de Leitza cuenta que antes se plantaron estos abetos, que ya tienen unos 200 años. Un vecino de Leitza vio un gran abeto en la zona de Roncal y quiso traer uno a Leitza. Al año siguiente, este Leitzarra regresó a pie al bosque de Roncal en busca de otros ejemplares con su burro tirado por una carreta. En él trajo otros nuevos ejemplares que, al parecer, se dice que plantó en las montañas de Leitza.

Leyendas e historias que rondan los abetos monumentales de Leitzalarrea, que se distinguen por la rectitud de sus troncos, más que por su altura, ya que en el bosque de Irati se encuentran ejemplares de mayor tamaño. Algunos de estos árboles están a solo un metro de distancia entre sí, alcanzando hasta cuatro metros de circunferencia y más de cuarenta de altura. De los 55 ejemplares que existían en Leitzalarrea en 1996, han caído dos de los grandes abetos. El aire ha derribado al más alto o más alto del bosque y a otro espécimen. El interior de uno estaba podrido, pero el largo baúl del otro sirvió para hacer los bancos del karrape del ayuntamiento.

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