El Matterhorn de León

Subida vertiginosa al esbelto y espectacular Pico Gilbo, que se eleva sobre Riaño recordando el emblemático pico alpino

El monte Riaño es la puerta de entrada a los Picos de Europa desde el sur. Este macizo con entidad propia enmarcado en la gran Cordillera Cantábrica se levanta en las inmediaciones del embalse del mismo nombre. Diseñado a principios del siglo XX para regar la comarca leonesa de Tierra de Campos, el muro de la presa comenzó a construirse en 1965. Muy disputado por el ámbito político y ecológico, tras la muerte de Franco el proyecto quedó paralizado, pero el gobierno de Felipe González tomó ellos retrocedieron y aceleraron a partir de 1982.

La
Las presas de la cuenca se cerraron el 31 de diciembre de 1987., justo un día antes de la entrada en vigor de la directiva medioambiental europea que habría hecho impracticable su construcción. Meses antes, durante el verano, los habitantes del valle habían sido desalojados de sus hogares, desposeídos por la fuerza y ​​completamente demolidos para evitar la reocupación.

Hasta nueve pueblos han ahogado su historia bajo las aguas:
Anciles, Salio, Huelde, Éscaro, La Puerta, Burón, Pedrosa del Rey, Riaño y Vegacerneja. El nuevo Riaño intenta hoy florecer en una de las colinas que se salvaron de la inundación gracias al turismo de montaña. El paisaje circundante es de ensueño, con esbeltos picos que se reflejan en el agua.

Gilbo destaca sobre todo, en el otro lado del tanque (SO). No es el más alto, pero su imponente y esbelto perfil le ha valido el sobrenombre de ‘el Matterhorn de Riaño’, en clara referencia al coloso alpino. Su verticalidad parece reservarlo para escaladores expertos. No es tan. El desnivel es inevitable, pero los tramos más complicados se superan con sendas subidas en una subida más aérea que técnica y, eso sí, no apta para personas con vértigo.

HITOS

  • Pico Gilbo:
    1,677 m (TGIF: 30T 333111.55 E 4758196.33 N)

  • Cómo llegar:
    A-8 hasta Unquera y N-621 por Potes y pto. de San Glorio a Riaño. Desde Vitoria, A-1 hasta Burgos, A-231 hasta Carrión de los Condes, CL-615 hasta Guardo y P-214 / LE-241 hasta Riaño.

  • Cartografía:
    MTN 105-I (Lois) y 105-II (Riaño), 1: 25.000, de IGN.

Información MIDE

  • Programa:
    3h.15 ‘(2h.00’ ascenso).

  • Distancia:
    9,2 kilómetros.

  • Pendiente positiva:
    625 mt.

  • Severidad promedio:
    3

  • Dificultades de orientación:
    3

  • Dificultad del terreno:
    4

  • Esfuerzo necesario:
    3

Desde Riaño cruzamos el largo puente que cruza el embalse (N-621). Al otro lado, un estacionamiento le permite dejar su automóvil (derecha). Justo enfrente hay un camino forestal protegido por un paso canadiense que seguimos. Bordea el tramo de agua, bordea el arroyo Vallerqué, deja el desvío (izquierda) detrás del cual descenderemos y continuaremos hasta el área recreativa de Las Viescas (0h30 ‘). Damos la espalda al tramo de agua y nos adentramos en el bosque siguiendo la señalización PR-LE.52 hasta el collado de Baile (0h. 55 ‘), que da nombre al camino mencionado.

Separar las rocas
Vallarqué y Sarnosa y nos permite pasar por el otro lado del cresterío. Descartamos las marcas aquí, que se desvían, para tomar un camino que sube cerca de la roca y gana altura subiendo paralelamente a ella. Más arriba encontrarás las señales blanco-amarillas para seguirlas hasta llegar al collado de la Pedrera (1h.15 ‘). Ante nosotros, Cueto Cabrón aparentemente permanece inexpugnable. Nuestro objetivo se eleva hacia la izquierda y solo su proximidad nos impide comprobar su majestuosidad. A partir de aquí no hay duda.

La
Sendero despejado lleno de puntos de referencia y señales que pasa por el lado noroeste de Gilbo hacia la cima.. Tras unos metros de agradable desnivel, subimos para adentrarnos en una chimenea donde en cierto punto tendremos que ayudarnos de las manos. Esto conduce a un pequeño promontorio donde se puede respirar para afrontar el último tramo de subida. Otra chimenea con nuevas subidas que conduce al cerro que separa el pico principal (a la derecha) del secundario. Un último esfuerzo y subimos a la cumbre de Gilbo (2h00 ‘) para disfrutar de su privilegiada vista panorámica.

Para él
descenso completamos el regreso a la cumbre siguiendo la cresta aérea hasta unos puntos de referencia que descienden (izquierda) en el lado sureste. Abordemos un par de coberturas delicadas aquí (¡cuidado!). Tras ellos se atenúa el desnivel y el camino se hace más visible hasta salir de la zona rocosa. Bajamos cerca de él hasta llegar al collado de la Pedrera (2h30 ‘), donde bajamos por un césped (a la derecha) hasta adentrarnos en el valle del arroyo Vallerqué. El camino aquí es evidente – a veces discurre por el cauce seco del río – y desciende hasta la pista que rodea la cuenca. Desde allí solo queda subir por terreno familiar hasta el estacionamiento (3h15 ‘).

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