El equipo de Estimar Madrid posa con una amplia variedad de pescados y mariscos que harán las delicias de tus invitados.

David De Jorge

Mariluz era pescadora de la comarca de la marina de Hondarribitarra que iluminó mi infancia en su diminuto despacho de la calle San Pedro, en esos días en Maricastaña cuando mi madre nos peinaba, vestía y usaba katiuskas para mandarnos de compras con la canasta y la lista de la compra escrita a lápiz. Pasamos
‘López’ para frutas, patatas, sacos de leche, sardinas milenarias para tortillas, cuña de burgos, bizcochos de Fontaneda y bacalao. El siguiente paso de la montaña fue empacar un bloque gelatinizado de callos guisados ​​y una serie de salchichas de
‘Gamborena’ y de un salto, coger croquetas de jamón cocido y huevo en ‘Etxarri’. Lo más destacado fueron las joyas de Mariluz, cubiertas de escamas hasta la cabeza y armadas con su puntiaguda media luna, que arrojaba merluza, gallos y perlas en el lomo a la velocidad de la luz.
¡Qué diosa del mar!

Te cuento este programa porque comparto la misma pasión por el pescado que el cocinero
Rafa Zafra y su familia, porque el Estimar que hoy nos ocupa, enclavado en el corazón de Madrid y a un paso del Congreso y de los grandes hoteles, es un himno a los océanos y a esa gloriosa materia prima que comemos crudos, cocidos, hervidos, fritos andaluces. , con tanto apetito. ‘huevo o a la plancha, cubierto con salsa ponzu o frito con guindilla y ajo, buscamos un lugar en la panza para todo! La alianza entre la familia Gotanegra y el reconocido chef es de primera, porque todo se queda en casa y lo aprovechan
como mucho un legado acumulado desde 1895, cuando Dionisia Marco compró pescado en la plaza Sant Pere de Roses, se echó la cesta al hombro, ¡qué tiempo, Mariví! y fuimos a Figueres a venderlo en el mercado, como lo hace hoy Anna Gotanegra, que se mueve como una gacela entre las mesas del restaurante poniéndonos largos dientes a todos los que nos atamos servilletas al cuello con ganas de hundirnos los dientes en los ejemplares seleccionados por su familia y cocinada por su novio y sus hijos.

Precios

  • Dirección
    Marqués de Cubas, 18.

  • Teléfono
    914292052 Página web www.restaurante-estimar.com

  • Cocina
    Todo publico

  • Atmósfera
    Modernizado

  • ¿Con quien?
    Con amigos / En pareja / En familia / Negocios

  • Mejillones
    en vinagreta de pepinillos 14 euros

  • Carpaccio
    cigalas y cebolla caramelizada 26 euros

  • Chipirones
    Andaluza rebozada con mayonesa negra 26 euros

  • fritura
    anchoas con limón 16 euros

  • Camarón rojo
    de rosas a la plancha 290 euros / kg.

  • Cabracho
    a la plancha 90 euros / kg.

Una particularidad que se añade a una cesta triple es la cocina que se ve en los ojos del cliente, mientras disfruta de los cantos de las sirenas desde una vitrina llena de virguerías – erizos de mar, almejas, navajas, rodaballo, pargo, gambas rojas , besugo, jurel o cómo te ves la lonja–, y una brigada sonriente con chaquetas relucientes dispuesta a darle alegría a tu cuerpo, ¡Macarena !, que tu cuerpo está para darle alegría y cosas buenas, ¡aagghhjj!, En la cresta de las frías campanas y los estantes de la cocina de acero inoxidable están equipados con parrillas, antorchas, quemadores de inducción y esa meticulosidad ‘marca de la casa’ de un ‘mise en place’ riguroso y a medida que permite acariciar pescados y mariscos con el calor del fuego o el ácido de un cítrico para cambiar de color y colocarlo en los platos, rodeado de chispas multicolores.

Se pueden comenzar con ostras francesas o hermosas almejas gallegas, ¡vivas y coleando!

La alianza Sur Catalana ha encendido la rumba para el disfrute del planeta tierra y en esta casa santa, esta guitarra se complementa con chicha traída de las costas de Galicia, Huelva o Cádiz, para que la fiesta sea total y los clientes se hagan a los ojos. de chiribitas. El director es Ricardo Purchase, un joven que se asemeja a un entrenador norteafricano de gladiadores romanos que mantiene alerta y alerta a todo su equipo para que el ritmo no se detenga y todo fluya, sin tanto hablar en la sala ni esos preparativos fantasmales que ellos. les gusta tanto «egochef» y hacen que el cliente se sienta tan incómodo, que lo único que necesitan es comer, les dejan disfrutar y hablar.

Se pueden comenzar con ostras francesas o hermosas almejas gallegas, ¡vivas y coleando!
Untar las anchoas saladas y al vapor o en agua con sal, langostinos, cardos o percebes. Para los más golosos, marinan en salsa de navajas en escabeche, almejas marinara en vino Quinta o calamares fritos, anchoas o filetes de raya en adobo. Y el grueso del ‘tinglao’, la espina que hace las veces de columna vertebral de la pierna en esta casa, es para dejarse llevar por esa exhibición pornográfica de mandanga que va a ser asada, tal vez anhelen espardeñas o un mar fabuloso. lubina, esa cola de rape o una espectacular gallineta nórdica con un plato de patatas fritas y guindillas, con pan ‘campesino’ untado con tomate y aceite de oliva al gusto. También son dignos de mención los postres.

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