En estos días de angustia, nada consuela más que mirar atrás y tomar el ejemplo de las generaciones mayores que soportaron aquellos tiempos de escasez, llenos de miseria y necesidad, con valentía y hambre. Mi madre todavía recuerda Hendaya en llamas, porque de niña se despertó una noche asustada por el horror y nunca olvidó ese horizonte iluminado por el dolor y la sangre. Frente a los pueblos, cuando la guerra se improvisaba como tiradores, caían bombas y el paisaje desolado se iba convirtiendo poco a poco en terreno fértil para labrar un futuro pobre o un horizonte próspero para quienes supieran ganarse un salario en el taller y la fábrica.

El barrio de Durangues de Larrinagatxu parece sacado de un cuento de Ramiro Pinilla, ya que en él todos los caseríos tejían esos mimbres que poco a poco transforman las fincas en pequeños bares al servicio de locales y extranjeros, saciando su sed con abundantes raciones de huevos fritos botellas frescas de sidra, servido junto a establos abastecidos de ganado y corrales de pollos abastecidos. La matriarca de esta casa, la gran Nati Bilbao, solía amenizar sus momentos de infancia escuchando a ‘aita’ tocar el acordeón, acompañada de ‘ama’ en la pandereta. Fue mordida por el insecto golpeando la piel del instrumento, pero no dejó de trabajar y no se tomó tiempo para lo que ahora llamamos ocio y entretenimiento. No había cines, ni tabernas, ni radios, y había muchas obligaciones, así que encerrada con una pandereta en su habitación, insistió hasta que consiguió ese sonido ‘correcto’ que iluminó su sonrisa. Pero entonces, Dios mío, la magia se rompió y la regañaron por deshacerse de la herramienta y correr al granero o al huerto, porque si no eran frijoles o racimos de guisantes, era hora de ordeñar, plantar maíz o cosechar papas.

LARRINAGATXU (DURANGO)

Dirección:

Distrito 4 de Larrinagatxu

Teléfono

946814966

Cocina

Todo publico

Con quien

Con amigos / En familia

PRECIOS

Ensalada de bacalao con vinagreta de centolla

22 euros

Pimientos rellenos de rape y gambas

18,70 euros

Bacalao al Pilpil, Vizcaya o Club Ranero

20,90 euros

Mollejas de ternera con setas

19,80 euros

Chipirones

20,90 euros

Entrecot de queso Idiazabal

23,10 euros

Todo esto que te estoy contando se puede escuchar en los gruesos muros del cortijo, si te detienes un segundo y sabes leer las piedras, transformadas en una parrilla que atrae a muchos zampabollos y clientes que vienen de diferentes puntos del vasco. geografía que quiera disfrutar de una cocina sencilla y sabrosa, que beba directamente de los recuerdos de la matriarca, capaz de llamar la atención con su música y su juego de muñecas en la estufa, único en su género. Muchos recuerdan, en época de matanza, sus guisos invernales sacados con manos de cerdo braseadas, rebozados y escurridos con salsa vizcaína con su salsa picante, callos de ternera con bozal y muslo, sepia en negro, ‘sukalki’, merluza con pimientos rojos, albóndigas con patatas o esos bocadillos chorreantes que muchas generaciones han escurrido en la barra o bajo los plátanos de la terraza.

Ríndete sin aliento a la causa de las buenas paperas, porque no hay lugar para los apetitos tiernos y tibios.

Hoy sus hijos Nieves y Carlos, junto a Rosa y el resto de la familia, unos recién nacidos que, si es necesario, utilizan las freidoras, el fregadero, los comedores o la cafetera para hacer carajillos, son los que se han llevado el testimonio. de Nati. y se levantan temprano yendo al mercado a por pescado, verdura o carne, dedicando el tiempo necesario a llevar los caldos al fuego y resolver las tareas necesarias para alimentar sin tonterías, es decir, pelear por el fuego todos los platos de la carta. . La cocina brilla como chorros de oro y alrededor de la estufa hay hornos, estufas, campanas frías, ollas, sartenes, cacerolas y encimeras donde encontrarás los elementos necesarios para terminar guisos de rabo de toro, ensaladas ricamente ilustradas u otros. viejos manuales de cocina, rodeados de repollo, tocino, chorizo, costillas de cerdo y morcilla de cebolla. No te metas con tu polla y sube a Larrinagatxu a jadear por la causa de la buena basura, ya que no es un lugar para remilgados, lilas, suaves y cálidos con apetito. Las raciones son gigantescas y el servicio de habitaciones rebosa sal y amabilidad, mostrando mejillas moradas como en los cuadros de Brueguel el Viejo y Pedro Pablo Rubens. La carta de vinos te ayuda a no seguir adelante, abarcando todo lo que te apetezca comer, desde chorizo ​​hasta coloridas ensaladas, guisos de verduras, sopas, empanadas de pescado, carnes y pescados asados, guisos y algunos postres que se escapan del habitual gato, caballo y king, así como perlas cultivadas como la pulposa tarta de manzana con natillas y los finos bollos de crema rellenos de ricotta, crujientes, delicados y empapados en coulis de frutas.

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