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Una hemeroteca para no olvidar


«Nuestra posición, la postura de todos y cada uno de los que sienten la dignidad del hombre, es la repulsa a estos actos de sangre». La novedad del asesinato a tiros del guardia civil José Antonio Pardines en junio de 1968, el primer atentado mortal de ETA, venía acompañada de un pequeño editorial donde el jornal, en un caso así ‘El Correo’, ya dejaba clara su actitud frente al terrorismo: condena y rechazo. Han pasado seis décadas desde entonces y los diarios de Vocento mantuvieron inmutable su compromiso con la libertad y los valores democráticos, su resistencia en oposición al horror aun cuando este les ha tocado de lleno. Donde los terroristas ponían bombas, los periodistas empeñaban su palabra; en frente de sus ríos de sangre, nuestros ríos de tinta convertidos en páginas que ya son lecciones de historia. Una selección de esas páginas, cedidas por los diarios de Vocento, constituyen el abultado de la exposición ‘El terror a portada. 60 años del terrorismo en España a través de la prensa’, que se inauguró ayer en la Real Casa de Correos de Madrid, sede del Gobierno regional, con presencia del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska; la presidenta de la Red social de La capital de españa, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde José Luis Martínez-Almeida, y una señalada representación del Grupo Vocento, encabezada por su presidente Ignacio Ybarra Aznar.

Estructurada en conjunto por la Fundación Víctimas del Terrorismo y el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, la muestra repasa seis décadas de terror, que se inician el 27 de junio de 1960 con el atentado del DRIL (una organización de extrema izquierda) en la estación de Amara, en San Sebastián, en el que murió Begoña Urroz, de solo 22 meses. Una enorme foto de la pequeña ilustra la exposición. En los 60 años transcurridos desde ese momento, la lista superó las 1.300 víctimas fatales: 855 de ETA y 286 del terrorismo yihadista, a las que hay que agregar los homicidos del GRAPO, las FRAP, Terra Lliure, Batallón Vasco Español, el GAL, la Triple A o bien el Exercito Guerrilleiro.

«Comprendo que esta exposición rinde además homenaje a la prensa española y a su papel decidido en favor de la democracia y contra el terrorismo»
fernando grande-marlaska, ministro del interior

La exhibe, que se puede conocer en La capital de españa hasta el 30 de noviembre y que recalará en el País Vasco, Red social Valenciana y otros puntos de España, está formada por 60 grandes cuadros (dos metros de altura) con otras tantas portadas de periódico y noticias publicadas en los medios de Vocento. Sucesos que rompen a cinco columnas, crónicas desgarradoras de atentados brutales, entrevistas a viudas y huérfanos, documentales de investigación, descarnadas fotografías que hielan el alma, viñetas que en un par de trazos dibujan la crueldad… la esmerada selección de contenidos escritos e imágenes va construyendo una conmovedora hemeroteca que rinde homenaje a las víctimas, mas que además subraya el papel de la prensa y de los periodistas que defendieron la independencia y la democracia con solidez y convicción. Lo recordó nuestro Marlaska en su intervención: «La prensa española, de la que el Grupo Vocento es un magnífico gerente, ha sido capaz de emprender el fenómeno terrorista sorteando el compromiso de convertirse en involuntario instrumento del terrorismo. Y, aparte, lo ha hecho más allá de sufrir centenares de asaltos directos, como muy bien conocen todos quienes durante estos años han trabajado y tambiénn periódicos como ‘El Correo’ o bien ‘El Períodico Vasco’. De ahí que comprendo que esta exposición rinde también homenaje a la prensa de españa y a su papel decidido a favor de la democracia y en contra del terrorismo».

Tres avisos de la exposición y, en la imagen superior (de izquierda a derecha), el presidente de Vocento, Ignacio Ybarra Aznar; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; la presidenta de la Red social de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la comisaria de la muestra. / Oscar Chamorro

«Nos pusieron bombas»

Y en esa misma línea se pronunció el presidente de Vocento: «Esta muestra facilita instruir a través de nuestro trabajo lo que ha sido esta barbarie tan reciente, una barbarie que además padecemos en carne propia». Ignacio Ybarra recordó al presidente de ‘El Correo’ y ‘El Períodico Vasco’, Javier Ybarra –padre de Enrique Ybarra, además presente en el acto de ayer–, que fue secuestrado y ejecutado por ETA en 1977. Y a Santiago Oleaga, director financiero de ‘El Períodico Vasco’, además asesinado por ETA en 2001.

«Nuestros periodistas eran señalados por denunciar lo que ocurría. Nunca nos rendimos»
ignacio ybarra, presidente de vocento

«Nos pusieron bombas en las rotativas y en las redacciones. Nos atacaron en nuestras compañias y en nuestras viviendas. Muchos de nuestros expertos vivieron durante años escoltados. Nuestros periodistas eran señalados por denunciar lo que ocurría. Jamás nos rendimos. Podemos estar orgullosos de ello», ha dicho Ybarra en presencia de Josemi Santamaría, director de ‘El Correo’ y David Taberna, director de ‘El Períodico Vasco’, que asistieron al acto junto al director de ‘ABC’, Julián Quirós, el director general editorial de Vocento, Fernando Belzunce, y además el director general de comunicación de Vocento, Oscar Campillo.

Oleaga y López de la Calle

Una pancarta con tres expresiones en euskera «Hilketa gehiagorik ez» (Dilo con tu silencio) encabeza el patio interior donde se despliega la exposición. Como resulta lógico, el indicio de ETA ‘mancha’ buena parte de los paneles, incluido esa feliz portada del 21 de junio de 2011 del ‘Períodico Vasco’ con un enorme título (‘FIN’), que es un grito de júbilo frente al anuncio del cese definitivo de la violencia. Pero hasta llegar a ese ‘FIN’ queda un terrible paseo de miedo, de amenazas, de luto y de mal que, si siempre fue ilógico e incomprensible, ahora, con la perspectiva del tiempo, lo parece considerablemente más.

«Vocento ha mantenido una línea de resistencia y de acompañamiento a la sociedad civil frente a la crueldad terrorista y eso es muy de agradecer»
florencio domínguez, centro para la memoria de LAS VÍCTIMAS

Hay primeras páginas ante las que detenerse a ver y pensar: el paraguas rojo al lado del cuerpo cubierto por una sábana blanca de José Luis López de la Calle; el sabotaje a ‘El Correo’ en 1968 con una bomba en la planta baja de su sede (el primer atentado contra un periódico en España); el recuerdo que cada 24 de mayo ‘El Diario Vasco’ dedica a Santiago Oleaga, su director financiero ejecutado por ETA en 2001; las manifestaciones de miles de individuos que siguieron al 11-M en toda España… Todas y cada una esas crónicas han devenido en enseñanzas de historia que la exposición, comisariada por la doctora en Comunicación de la Facultad de Navarra, María Jiménez, sintetiza acertadamente con portadas de los jornales de Vocento, desde ‘ABC’, de campo nacional, a otras header regionales como ‘Las Provincias’ o bien ‘La Rioja’. En demasiadas oportunidades, esas crónicas se escribieron bajo el denso silencio de redacciones enmudecidas y por articulistas con los ojos bañados en lágrimas. Y indudablemente con temor, mas siempre con el pulso estable. Hombres y mujeres a los que ETA puso en la diana, y jamás dieron un paso atrás en la defensa de una sociedad tolerante, democrática y pacífica.

Periodistas en el punto de atención

Tomás Caballero, hijo de Tomás Caballero, concejal de UPN ejecutado por ETA en Pamplona hace 22 años, y que hoy preside la Fundación Víctimas del Terrorismo, quiere poner en valor este trabajo de notarios de esta época que tiene el periodismo. «Lo que vemos aquí es el relato verdadero y no el que otros quieren imponer. Los cronistas son los primeros que llegan y lo cuentan», afirma Caballero, para quien la exhibe es una oportunidad para los jóvenes y las novedosas generaciones «a fin de que se aproximen a esta realidad, una situación que parece que no ha existido mas está muy presente, como acabamos de ver en el atentado de Viena«.

«Vocento estuvo y prosigue estando en la vanguardia de la defensa de las libertades y su compromiso con las víctimas es total»
tomás caballero, fundación víctimas del terrorismo

Florencio Domínguez, director de la Fundación Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, dedica palabras de reconocimiento a la familia de Vocento. «Las empresas, los directivos y los periodistas de Vocento y sus familias padecieron atentados y estuvieron en el punto de atención de ETA, y desde el minuto uno, representaron una línea de resistencia y de acompañamiento a la sociedad civil frente a la violencia terrorista, y eso es muy de agradecer». Además Caballero abunda en este agradecimiento a las publicaciones del conjunto. «Vocento estuvo y sigue estando en la vanguardia de la defensa de las libertades y su deber con las víctimas es total. No todos los medios estuvieron al lado de las víctimas desde el principio del terrorismo; Vocento sí lo hizo, y eso no se olvida».

Por su parte, la comisaria resaltó que la exposición ofrece una ocasión «para honrar la memoria de las víctimas», al paso que pone en valor «la importancia de los profesionales de los medios de comunicación como testigos privilegiados de la historia. Pienso que ahora que nos encontramos en plena ola de series sobre el rastro y la memoria de ETA, esta exposición llega en un momento idóneo. Hay muchos jóvenes que no han vivido el terrorismo, ni saben lo que pasó en este país durante décadas. Por eso esta exposición es tan precisa», indica María Jiménez, que ha contado con el museógrafo Enrique Bonet para la puesta en escena de la exhibición.

Somníferos y la carta de Pagaza

La exhibe se completa con cuatro vitrinas donde los visitantes pueden ver piezas relacionadas con el terrorismo que seguramente les va a impresionar. En una de , por ejemplo, recalca un subfusil hallado a la célula yihadista que se inmoló en el piso de Leganés, y un libro bomba enviado a un funcionario de prisiones de Murcia. En otra aparecen las ampollas con sustancias somníferas con las que ETA sedó a los secuestrados Julio Iglesias Zamora y José Antonio Ortega Lara. En una tercera la atención la acapara las zapatillas de ballet que llevaba en su bolso la joven de 25 años Sonia Cano, que murió en los atentados del 11-M. Y en una cuarta hay un manuscrito del concejal Joseba Pagazaurtundúa en el que deja normas sobre su funeral suponiendo que fuera asesinado. ETA lo tiroteó el 8 de febrero de 2003 en Andoáin. Tenía 45 años.



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