Inicio Actualidad Una «novela sin ficción» tras la huella de la emigración española

Una «novela sin ficción» tras la huella de la emigración española


Durante años, como un fantasma que acecha una casona, la historia de un abuelo que había emigrado a América Latina en busca de El Dorado atormentaba a Xesús Fraga. Estaba tratando de reconstruir los recuerdos familiares para dar forma a una novela que nunca escribió. La vida tenía que golpearlo, con la muerte de su padre, para que la carta fluyera. En ‘Virtudes (y misterios)’, ganadora del Premio Blanco Amor y recientemente publicada en castellano por Xordica, busca la huella de la emigración a través de la convivencia de “dos inquietudes íntimas: saber bajo qué circunstancias y qué motivos llevaron a mi abuelo a emigrar a Venezuela en 1955 sin que se volviera a saber nada de él y una fábula de cómo habría sido mi vida si mis padres no hubieran vuelto de Londres cuando yo tenía cinco años ”, explica Fraga. «Ambos hechos están vinculados, ya que la ausencia de mi abuelo obligó a su esposa a irse a la ciudad a la que mi madre la seguiría poco después y, al fin y al cabo, yo nacería». Esta «novela sin ficción» ha servido al autor para desterrar «traumas familiares», como abandonos, ausencias, soledad y sacrificios.

El sueño indio se estaba derritiendo en un momento difícil para España. Las grandes casas de los pueblos de los que regresaban eran una excepción entre los miles que iban a trabajar sin descanso toda su vida, y que no regresaban «Mientras había emigrantes que se enfocaban solo en superar sus carencias materiales, otros vieron su nueva vida como una oportunidad de mejora a través de la educación, un espíritu que debe mantenerse ”, dice Fraga. «Mi primera computadora personal me la regaló mi abuela cuando tenía 13 años y sé muy bien que mi generación, mis primos y yo fuimos los primeros en acceder a la universidad gracias a los sacrificios migratorios de mi abuela y mis padres . Es algo que no quiero ni puedo olvidar o dejar de agradecer».

La familia del zapatero cuya huida desencadena la trama con un incansable recorrido por el siglo pasado, hace paradas en ciudades como Caracas, Buenos Aires y Londres. ¿Qué queda de eso? «Un recuerdo que a veces traicionamos», dice Fraga.

La madre y abuela del autor Xesús Fraga en la azotea de Montserrat
La madre y abuela del autor Xesús Fraga en la azotea de Montserrat / RC

-¿Qué huella profunda queda, entonces, de esos emigrantes?

-Las casas indígenas encarnan la materialización del sueño del regreso triunfal del emigrante, pero a mí me conmueven más las escuelas y sociedades educativas que fundaron en sus lugares de origen, movido por el ideal de paliar la pobreza y la falta de educación en sus vecinos. . Mi abuelo, mi padre, mi madre y mis tías, y yo mismo, pasamos por aulas que se construyeron en Betanzos al amparo de la fortuna que los hermanos García Naveira amasaron en Argentina y de la que dedicaron parte a promover obras sociales.

-¿Hay algún recuerdo en España de tiempos difíciles?

-Las dificultades que tienen muchos emigrantes para votar, como se ha visto recientemente, es una de ellas. Otro, la falta de empatía con quienes llegan a España en condiciones no tan diferentes a las que tuvieron que irse de aquí hace apenas unas décadas. Se puede percibir en muchas actitudes actuales hacia los inmigrantes una herencia del discurso hipócrita hacia los emigrantes del franquismo, que, por un lado, despreciaba a los «españoles pobres» que no tenían otra opción que marcharse, mientras que, por otro, Por otro lado, aprovechó sus remesas en moneda extranjera. Visto así, la emigración es un fiel reflejo de la lucha de clases.

-¿La ficción, como dice el tema, sirve para contar mejor la realidad?

-‘Virtudes (y misterios) ‘se adscribe a lo que podríamos llamar una «novela sin ficción». Los recursos propios de la novela, independientemente del grado de ficción que contenga, son herramientas ideales para hacer aflorar estas verdades: apelar a las emociones y conmover, que no debe confundirse con sentimentalismo o sentimentalismo. Me sirvieron para abrirme paso entre la maraña de silencios, malentendidos y olvidos de mi historia familiar, e intentar darles sentido a través de la narrativa, aunque, como ya he señalado en el propio título, quedan algunos misterios.

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